Unos días antes de volver a Más de uno Albacete, en Onda Cero, hice algo bastante sencillo: pregunté en LinkedIn de qué querían que hablásemos.
Di cuatro opciones: novedades de inteligencia artificial, IA práctica para una pyme, creación de imágenes, voz y vídeo, o construir algo utilizando IA.
Ganó IA práctica para una pyme.
La muestra era pequeña y no pretende demostrar nada científicamente, pero la señal me pareció interesante. Estamos rodeados de novedades, nuevos modelos y herramientas que aparecen casi cada semana. Sin embargo, al empresario le preocupa una cuestión bastante más sencilla:
¿Qué puede hacer realmente todo esto dentro de mi negocio?
Y de eso hablamos esta vez en la radio.

La IA ya no solo responde
Durante mucho tiempo hemos utilizado ChatGPT y otras inteligencias artificiales casi como si fueran un Google con esteroides.
Preguntábamos. La IA respondía.
Después empezamos a utilizarla para redactar documentos, analizar información, crear imágenes, programar o trabajar con archivos.
Pero estamos entrando en una fase diferente.
Cada vez tenemos más herramientas capaces de ejecutar acciones, trabajar con varias aplicaciones y encadenar tareas para completar un proceso.
Y para una pyme eso es bastante más interesante que tener un chatbot que redacte correos más bonitos.
La pregunta empieza a cambiar.
Ya no es solamente:
“¿Qué le puedo preguntar a la IA?”
Empieza a ser:
“¿Qué trabajo concreto podría dejar de hacer manualmente?”
Y ahí es donde empieza la parte interesante.
Antes adaptábamos nuestro negocio al software
Durante años hemos trabajado prácticamente al revés.
Necesitabas un CRM, un ERP, un programa de gestión o cualquier otra herramienta. Buscabas las opciones disponibles, comprabas una y después intentabas adaptar tu forma de trabajar a lo que permitía hacer ese software.
Y muchas veces tenía todo el sentido.
Pero la barrera para construir pequeñas herramientas internas ha bajado muchísimo.
Ahora podemos describir un proceso, trabajar sobre él con IA y empezar a crear aplicaciones, automatizaciones, paneles o pequeños sistemas mucho más adaptados a cómo funciona realmente una empresa.
Eso no significa que ahora haya que programarlo absolutamente todo.
Ni mucho menos.
Significa que aparece una posibilidad que antes estaba reservada a proyectos con bastante más presupuesto.
Y también aparece un problema.
Si no tienes claro tu proceso, tampoco sabrás explicar a la IA qué tiene que construir.
Qué información entra. Quién interviene. Qué decisión hay que tomar. Qué excepciones existen. Qué resultado necesitamos. Y cómo vamos a comprobar que aquello funciona.
La barrera técnica está bajando.
La barrera de entender bien tu negocio, no.
Algunas de las cosas que he estado probando
En la radio contamos varios experimentos de estos últimos meses.
Por ejemplo, convertir imágenes normales en representaciones visuales en tres dimensiones para explicar conceptos complejos. Una de las pruebas nació hablando con un traumatólogo que utilizaba una presentación para explicar una rodilla a sus alumnos.

También he estado experimentando con avatares y generación de vídeo. La calidad y la consistencia visual han mejorado muchísimo, aunque todavía hay partes —especialmente voz, continuidad y naturalidad— en las que prefiero intervenir y controlar el proceso.
Y hemos hablado de algo bastante menos espectacular visualmente, pero mucho más interesante para una empresa: utilizar IA para trabajar sobre procesos, información y herramientas propias.
Porque probablemente ahí esté una parte importante del valor empresarial de esta nueva etapa.
No en hacer otra foto espectacular.
En quitar trabajo.
Un ejemplo muy sencillo: un comercio
Imaginemos un pequeño comercio que tiene clientes en una hoja de cálculo, promociones por WhatsApp, tickets de compra, formularios por otro lado y ninguna forma sencilla de relacionar toda esa información.
Podemos empezar diciendo:
“Quiero meter inteligencia artificial.”
Pero seguramente estamos empezando por el sitio equivocado.
Primero habría que preguntarse qué queremos conseguir.
¿Crear una base de datos propia? ¿Conocer mejor a los clientes? ¿Conseguir que vuelvan? ¿Reducir trabajo administrativo? ¿Automatizar una campaña? ¿Detectar qué está funcionando?
Primero ordenamos.
Después definimos el proceso.
Lo probamos.
Y solo entonces automatizamos lo que tenga sentido.
La IA no arregla un mal proceso.
Lo acelera.
Y ahora, además, existe una oportunidad para las pymes de Castilla-La Mancha
Precisamente por eso comentamos también en la radio el Bono Crecimiento Pyme de Castilla-La Mancha.
Es una oportunidad especialmente interesante porque permite abordar proyectos relacionados con la mejora empresarial, digitalización, procesos, automatización y otras actuaciones contempladas por la convocatoria.
Pero una subvención no convierte automáticamente una inversión en una buena inversión.
El error sería empezar preguntando:
“¿En qué podemos gastarnos la ayuda?”
Yo empezaría exactamente al revés:
“¿Dónde está perdiendo hoy tiempo, dinero o capacidad de crecimiento mi empresa?”
Y después estudiaría qué solución tiene sentido y si puede encajar dentro de las actuaciones subvencionables.
En esa guía he separado requisitos, cuantías, actuaciones y plazos para que cualquier empresa de Castilla-La Mancha pueda comprobar si le interesa antes de hacer nada.
La IA práctica empieza por un problema, no por una herramienta
Quizá esta sea la idea con la que me quedo de esta intervención.
Tenemos herramientas muchísimo más potentes que hace unos meses.
Podemos crear imágenes, vídeos, aplicaciones, automatizaciones y agentes capaces de ejecutar tareas.
Fantástico.
Pero ninguna de esas posibilidades responde a la pregunta realmente importante:
¿Qué debería mejorar primero en tu negocio?
Eso sigue siendo una decisión empresarial.
Y precisamente para eso he creado la Radiografía de Negocio.
No empieza recomendándote una IA.
Empieza mirando cómo funciona hoy tu negocio: dónde dependes demasiado de ti, dónde se pierde tiempo, dónde existen tareas repetitivas, dónde puede estar escapándose dinero y qué merece la pena probar primero.
Después decidimos si hace falta un proceso mejor, una herramienta, una automatización o inteligencia artificial.
En ese orden.
¿Quieres saber por dónde empezaría en tu negocio?
Haz tu Radiografía de Negocio.
En lugar de añadir otra herramienta a tu empresa, vamos a detectar primero qué merece realmente la pena arreglar, probar y, solo después, automatizar.
👉 Hacer mi Radiografía de Negocio
¿Te ves reflejado en esto?
No necesitas más teoría. Necesitas claridad sobre tu negocio.
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